En la selva. La historia de Karim, el productor de cacao africano.

El 13 de septiembre se celebra el día del chocolate, es por eso que quiero compartirles la historia de Karim, un productor de Costa de Marfil, y sus nuevas posibilidades gracias la certificación del cacao. Cacao Trace, es la certificación de buenas prácticas en la producción de cacao

En un claro de la selva, el hombre mira fijo a la cámara y narra: “Antes no había gente que nos dijera cómo trabajar en mi plantación de cacao, solo hacíamos lo que se realizaba en el pasado. Desde que trabajo con los capacitadores he podido aumentar el rendimiento de mi cosecha y mis ganancias”. 

La escena se sitúa en Costa de Marfil, África Occidental y el testimonio pertenece a Karim Ouedraogo, productor de cacao que describe en un documental el proceso de transformación hacia la sostenibilidad que ha modificado su vida, la de su familia y comunidad.  

Karim habla apenas apoyado, semi sentado en posición de descanso sobre una moto, que ha podido comprarse gracias a las mejoras del programa “Cacao Trace”, de Puratos, que se lanzó con el propósito de hacer una contribución significativa al desarrollo social, económico y ambiental de los productores de cacao y sus comunidades. 

Karim

Hace más de 50 años, los productores de cacao podían permitirse un automóvil en Costa de Marfil, pero la caída de los precios en los mercados donde cotizan los commodities provocó que hoy en día deban viajar largas distancias a pie o en bicicleta. 

Es por eso que Cacao Trace fue creado en 2013 por Puratos, y se trata de una experiencia única en el mundo, que recibió a fines de agosto financiamiento de inversores privados por un importe total de 1.000 millones de euros. Dónde se venderá, cómo reconocerlos.

La idea central que inspira el programa pasa por generar más valor en la producción de cacao, sobre la base de considerar que la capacitación y las buenas prácticas aumentan la calidad del producto, al tiempo que los beneficios de eso deben ser compartidos entre todos.

En esta apuesta por agregar valor y calidad al cacao son claves los siete centros de fermentación post cosecha que Puratos instaló en distintos enclaves de producción en todo el mundo.  

En Vietnam

Ubicados in situ, en medio de las comunidades, estos centros promueven, mediante la capacitación, las buenas prácticas para la fermentación y secado del cacao. Este proceso es clave para el desarrollo de los “precursores de sabor” que dan las notas aromáticas al chocolate final. 

La filial argentina de Puratos, con más de 40 años de presencia en el país, comenzó a comercializar en el mercado local el chocolate Belcolade producido en Bélgica a base de cacao sustentable, con la certificación de Cacao Trace.

 “Con nosotros, los amantes del chocolate de todo el mundo pueden tener un impacto positivo en las condiciones de vida de los productores de cacao comprando chocolate Cacao-Trace. La de trazabilidad física de los granos de Cacao-Trace a lo largo de la cadena de suministro es lo que asegura que estas bonificaciones finalmente lleguen a donde se obtuvieron”, asegura Romina Broda, Gerente General de Puratos Argentina. 

Y concluye: “Somos responsables de toda la cadena; no nos es indiferente si la gente realiza su producción en condiciones dignas o no y si encuentra en el cultivo de Cacao un medio para su superación, para mejorar su vida y la de sus familias y entorno comunitario”.

¿Qué busca “Cacao Trace” y cómo funciona?

La historia de superación de Karim, basada centralmente en el pago justo, la capacitación y su propio protagonismo en la transformación de su realidad, es emergente de una situación donde en las comunidades falta electricidad, escuelas, servicios sanitarios y hospitales. “Tenemos muchos problemas”, sintetiza en forma escueta Adjoumani Koudadio Albert, otro “farmer” de cacao que da su testimonio. 

En todo el mundo, cerca de 50 millones de personas, en su mayoría ubicadas en regiones tropicales, dependen del cacao para su sustento. En promedio, los productores de cacao en África Occidental ganan menos de 2 € al día, un ingreso por debajo del umbral de pobreza.

Por eso el núcleo del programa de Puratos es una bonificación especial de diez centavos por kilo de chocolate terminado para los agricultores, para que lo destinen a mejoras de su comunidad.

El denominado “Chocolate bonus” tiene como objetivo recaudar 1 millón de EUR para el 2021. 

Beatrice

Con estos fondos, que se redistribuyen en forma directa a los productores a través de una Fundación que creó el grupo Puratos, la Next Generation Foundation,   se financiaron varios proyectos muy concretos, desde construcción de escuelas, maternidades, pozos de agua en las comunidades con las cuales la compañía colabora.

Estas acciones involucran ya a unos 8.500 productores, en 7 países (Costa de Marfil, Camerún, Uganda, Filipinas, México, Vietnam y Papua Nueva Guinea), a quienes se les proveen capacitaciones y buenas prácticas, y un mejor precio basado en la calidad del cacao entregado. El Chocolate bonus suma uno o dos salarios mensuales extra y se sustenta en la idea de Puratos de que  “un trabajo de buena calidad conduce a un buen chocolate”. 

El bono, como caso de éxito pero sobre todo como mecanismo, por su formato,  fue uno de los aspectos clave que tuvo en cuenta un grupo de inversores privados al acordar financiar a Puratos y Cacao-Trace por un importe total de 1.000 millones de euros.

Cacao

La mecánica de financiación ha sido evaluada por Peterson Projects y verificada de acuerdo con los principios de financiación sostenible de la International Capital Market Association (ICMA). 

El financiamiento a largo plazo de mil millones de euros apoyará la compra de más granos certificados Cacao-Trace directamente de los agricultores, intensificando la colaboración con las comunidades locales de cacao. 

También se utilizará para la construcción de diez centros de poscosecha de cacao y tres líneas de molienda en América Central y del Sur, África y Asia entre hoy y 2026.

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